Alcanzar el desarrollo sostenible, o al menos acercarnos más a él, se va convirtiendo, poco a poco, en un objetivo generalizado para el conjunto de la sociedad. Para alcanzar este objetivo se debe contar con la colaboración de las organizaciones de todo tipo, pero en particular de aquellas cuya actividad pueda tener más repercusión en la sociedad y por lo tanto en el entorno. Este “impacto social” puede deberse a su vocación (tales como servicio público, creación de opinión o defensa de valores), su tamaño (grandes empresas) o su número (pequeñas y medianas empresas).
A nivel personal, no nos deja indiferentes el comportamiento de las administraciones públicas, de los servicios públicos, de las grandes empresas que tanto se anuncian, ni tampoco el de las pequeñas y medianas empresas que en muchos casos forman el tejido empresarial más cercano.
Somos ya muchas las personas que como usuarias, consumidoras, trabajadoras, accionistas o simplemente ciudadanas, deseamos encontrarnos con organizaciones que se preocupen por mejorar, junto a su desempeño económico, su desempeño ambiental y social. Queremos encontrarnos con organizaciones que quieran mejorar la sociedad de la que forman parte, que quieran mejorar nuestro futuro y el de las generaciones venideras.
Como todo en nuestro planeta está conectado, las organizaciones ya van captando estas demandas sociales y tenemos ejemplos muy positivos que nos lo demuestran. Para aquellas que aún se lo estén pensando, desde Ecología y Desarrollo podemos aportar la experiencia de la puesta en marcha de un Sistema de Gestión Sostenible basado en los requisitos del Reglamento EMAS (sistema comunitario de gestión y auditoría ambiental), al que se incorpora como innovación el concepto de Responsabilidad Social Empresarial con sus aspectos sociales y económicos, formando un único sistema integrado de gestión institucional al que se ha denominado EMASplus.
Este proceso ha servido también para desarrollar un modelo de gestión que cumpla los principios del desarrollo sostenible y con el que las organizaciones puedan, a medio y largo plazo, mejorar su desempeño económico, social y ambiental. De esta forma, y como reconoció la Comisión Europea en su Comunicación al Consejo Europeo de Primavera de marzo de 2005, las empresas, incorporando la responsabilidad social, pueden desempeñar un papel clave a la hora de contribuir al desarrollo sostenible y reforzar al mismo tiempo el potencial innovador y la competitividad de Europa.
En particular se pretende aportar una herramienta para gestionar de forma integrada la responsabilidad social en las PYMES, por su importancia en la economía española y las limitaciones de recursos a las que se enfrentan para incorporar nuevas prácticas que ya se están llevando a cabo con éxito en las multinacionales. Igualmente puede aplicarse en organizaciones sociales, facilitando una mejora en su gestión. El objetivo es que las organizaciones dispongan de un sistema de gestión que permita asegurar continuas mejoras ambientales, sociales y económicas en las organizaciones, favoreciendo además la innovación y la calidad.
A nivel personal, no nos deja indiferentes el comportamiento de las administraciones públicas, de los servicios públicos, de las grandes empresas que tanto se anuncian, ni tampoco el de las pequeñas y medianas empresas que en muchos casos forman el tejido empresarial más cercano.
Somos ya muchas las personas que como usuarias, consumidoras, trabajadoras, accionistas o simplemente ciudadanas, deseamos encontrarnos con organizaciones que se preocupen por mejorar, junto a su desempeño económico, su desempeño ambiental y social. Queremos encontrarnos con organizaciones que quieran mejorar la sociedad de la que forman parte, que quieran mejorar nuestro futuro y el de las generaciones venideras.
Como todo en nuestro planeta está conectado, las organizaciones ya van captando estas demandas sociales y tenemos ejemplos muy positivos que nos lo demuestran. Para aquellas que aún se lo estén pensando, desde Ecología y Desarrollo podemos aportar la experiencia de la puesta en marcha de un Sistema de Gestión Sostenible basado en los requisitos del Reglamento EMAS (sistema comunitario de gestión y auditoría ambiental), al que se incorpora como innovación el concepto de Responsabilidad Social Empresarial con sus aspectos sociales y económicos, formando un único sistema integrado de gestión institucional al que se ha denominado EMASplus.
Este proceso ha servido también para desarrollar un modelo de gestión que cumpla los principios del desarrollo sostenible y con el que las organizaciones puedan, a medio y largo plazo, mejorar su desempeño económico, social y ambiental. De esta forma, y como reconoció la Comisión Europea en su Comunicación al Consejo Europeo de Primavera de marzo de 2005, las empresas, incorporando la responsabilidad social, pueden desempeñar un papel clave a la hora de contribuir al desarrollo sostenible y reforzar al mismo tiempo el potencial innovador y la competitividad de Europa.
En particular se pretende aportar una herramienta para gestionar de forma integrada la responsabilidad social en las PYMES, por su importancia en la economía española y las limitaciones de recursos a las que se enfrentan para incorporar nuevas prácticas que ya se están llevando a cabo con éxito en las multinacionales. Igualmente puede aplicarse en organizaciones sociales, facilitando una mejora en su gestión. El objetivo es que las organizaciones dispongan de un sistema de gestión que permita asegurar continuas mejoras ambientales, sociales y económicas en las organizaciones, favoreciendo además la innovación y la calidad.
Isabel Ripa JuliáEcología y Desarrollo
Fuente: Tomado de la página Web http://www.ecodes.org/pages/articulos
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