En la más pura lógica, el conocimiento radicado tanto en niveles micro (empresas e instituciones), como asentado en los macros (gobiernos, cúpulas internacionales y organizaciones mundiales), si nos atenemos a las consecuencias generadas (crisis endémicas, preponderancia de la especulación sobre el hecho económico, contracción cuantitativa y cualitativa del empleo, redistribución inequitativa del ingreso, etc), muestra inequívocamente que está siendo utilizado en forma seriamente deficiente.De una parte , la herencia monetarista, acreditando al Dios dinero un valor por sí mismo y no considerándolo instrumento de facilitación del hecho económico generador de riqueza, ha convocado, una y otra vez, a las crisis sociales, éticas, políticas y económicas que sistemáticamente padecemos. Ha promovido patrones de consumo irracionales e innecesarios, al alcance de muy pocos en detrimento de muchos, que se han visto orillados a un patrón de consumo apenas de bienes de subsistencia a la vez que contraído la duración de los ciclos económicos a su mínima expresión.Este "conocimiento" simplemente trasladado de "tesis no aprendidas" , tanto que no han podido darle siquiera nombre propio al modelo, ha predicado la globalización del mercado y de la producción, mientras negaba simultáneamente la socialización de los recursos financieros y tecnológicos; condenando a las economías emergentes a un vasallaje enmarcado en condiciones incumplibles socialmente, destructora de su mercado interno, depredadora de sus recursos naturales y generadora de insalvables trabas de progreso Y lo ha hecho, tras un errático y casi criminal facilitamiento de endeudamientos innecesarios y desproporcionadas exigencias de cumplimiento. Se llevó a cabo a través de agentes aleccionados en la errática doctrina en sus Centros de Conocimiento establecidos al efecto, a quienes después promovieron y ayudaron para, ya adoctrinados y robotizados, hacerse cargo de los destinos del resto del mundo, un destino de dependencia, de involución y desesperanza.¿Tras éstos líderes?, ampliamente promotores de la nueva doctrina, con el poder de la posición que no con la autoridad del conocimiento y la ética del comportamiento, contaminaron los espacios micro, quienes fueron también sistemáticamente adoctrinados en la reinterpretación de Lord Keynes, en la cual ya no tiene cabida más que los conceptos de "margen" como base motora de la economía, se considera al "empleo" sólo cuantitativamente sin asociarlo al ingreso suficiente y por ende se ignora el aspecto cualitativo y se deja al, no tan ciego sino manipulado cupularmente, comportamiento de los mercados, el perfeccionamiento económico y el desarrollo. Digo mercados porque, consecuencia del nefasto manipular de muy pocos, es necesario disociarlo del comportamiento de los consumidores, como lo demuestra el hecho de la respuesta de éstos ante las desgastadas e infuncionales medidas de reactivación macroeconómicas que se proponen, asociándolas cada vez más con instrumento al servicio de la irracional voracidad acumulativa de muy pocos y la pérdida patrimonial de otros muchos.Convenientemente inoculado el nuevo conocimiento en las directrices micro, éstas accedieron entusiasta y diligentemente a producir "barato" (con cargo a salarios de miseria), "bien" (con cargo a esquemas y tecnología no transferible), destinado a mercados externos (para obtener divisas con las que pagar deudas anteriormente contraídas por los promotores), abandonando sus mercados domésticos (de escasa capacidad derivada de su precario ingreso), coadyuvando a la dependencia (tanto por dirigirse a un único mercado meta como por la generación de insuficiencia, fundamentalmente de bienes básicos, en sus respectivos países) y aumentando artificialmente sus márgenes (ayudados con políticas de devaluación y manipulación de su moneda origen).Y estamos, a pesar de la fugaz reactivación achacable a la contribución del boom tecnológico, ante una crisis de duración, consecuencias y fundamentos inentendibles e inexplicables por el exquisito conocimiento derivado del modelo que, pese a todas las pruebas de incongruencia aportadas se empecina en perpetuar. Crisis que se ha visto recrudecida , que no originada, por la brutalidad de los hechos del 11 de Septiembre, y, a la que el conocimiento errático para su solución, aplica acciones macro y micro contradictorias. Los despidos masivos, el decaimiento de la producción, la retirada de capitales cupulares con fines especulativos, son hechos concretos que demuestran no remediar el decaimiento del consumo ni la reactivación de la economía, sino que, lógicamente, al evitar el acceso a más amplios sectores de la población mundial, coartan el hecho económico en un mundo ávido de que éste suceda (60.000.000 de excluidos sólo en nuestro País), y produce, per sé una división nueva en el planeta. La cada día más mermada representación de los muy incluidos (con accesibilidad excesiva a todo tipo de bienes y servicios y hastiada de la abundancia) que ahora deben cambiar de denominación y pasar a la nueva de Recluidos (donde el miedo, la inseguridad, la drogadicción, la presión social, el reconocimiento de que sus excesivas riquezas no pueden ser disfrutadas libremente, y muchos etc. más, es situación cotidiana en sus vidas), y de la otra, sin cambio de denominación, la de los Excluidos, que aumenta inexorable y amenazadoramente, tanto en número como en desesperación.Si ello no es síntoma de que mal utilizamos el, sin duda abundante, conocimiento que presumimos poseer, quizás tengamos que lamentar el desconocimiento de que el único motor de reactivación se llama ingreso y no margen, que el consumo (donde se produce el hecho económico y justifica la producción de bienes y servicios) es derivado de la condición cualitativa del ingreso y de su adecuada distribución y por fin que el salario (suficiente) es el medio más eficaz de redistribución de la riqueza, perfeccionamiento del consumo y creación de capital a través del ahorro factible.Las obsoletas medicinas de despidos, estancamiento del salario, contracción de la producción en un mundo tan necesitado de ella, la especulación absurda y los modelos de exclusión, tienen contraindicaciones graves para los enfermos de inclusión que pueden derivar en complicaciones de "reclusión" y conllevar a una situación de coma, la "expulsión".
Pedro A. Adame.- Universidad Iberoamericana Tijuana.- Académico Numerario, titular de las materias de Administración Estratégica y Liderazgo y Cultura Organizacional.- Lic. en Economía, Maestro en Ciencias Empresariales, Especialista en D.O. y Diplomado en Docencia.pedro@tij.uia.mx
5 comentarios:
QUE BUEN ARTICULO GRACIAS POR PUBLICARLO
SI ESTA MUY BUENO Y LOS CURSOS TAMBIEN
CUANDO HAGA LOS CURSOS DE MANAGEMENT TAMBIEN PODRE PUBLICAR MIS ARTICULOS??
genial que buen tema
este articulo es bien interesante hace pensar....
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