miércoles, 8 de octubre de 2008

Cómo despertar en los trabajadores “la vena” del líder

Un destacado líder político a mediados del siglo pasado en Colombia, sentenciaba : “ no sé hacer arepas, pero conozco quién las hace muy buenas ”. Recordemos aquello de “ dadme una palanca; un punto de apoyo y moveré el mundo ”. A los padres y madres nos recomiendan – con alguna frecuencia – la premisa formativa de “ dar el ejemplo; con un decir y un hacer o actuar, bien coherentes ”.

¿Estamos los ejecutivos compartiendo nuestro sueño de Empresa y negocios con nuestros colaboradores, haciéndolos partícipes del mismo; convirtiéndolos en seguidores leales y líderes positivos y comprometidos? ¿Los trabajadores y colaboradores directos de nuestra Organización construyen con nosotros unas relaciones cordiales y afables, cimentadas en la confianza y la amistad; en la exigencia con reconocimiento, y en la compensación motivadora? ¿Nos hemos preocupado suficientemente por desarrollar las capacidades de nuestra gente y retarlos al logro de metas claras y niveles de crecimiento alcanzables?


Para interiorizar en nuestros colaboradores su condición de orientador insustituible del proceso; de guía y conductor empoderado de la causa, motivado e ilusionado; de ejecutivo satisfecho de su rol y ambicioso en su misión, requerimos un trabajo particularizado y sistemático; de inteligencia y buena comunicación con cada uno de ellos, como primer paso:

* Mida el grado de satisfacción profesional y laboral de su personal, así como la identidad e identificación que posean con relación a su papel dentro de la Organización y sus funciones en el día a día.
* Indague y motive sobre la necesidad y la conveniencia tanto profesional como personal, de continuar desarrollándose y avanzando académicamente, conjugando ese mayor nivel con nuevos proyectos y nuevas visiones de negocios para la Organización.
* Comparta e induzca a los buenos hábitos de vida familiar y social; exhórtelos al crecimiento económico y mayores niveles de calidad de vida, bajo preceptos de responsabilidad, cautela y previsión de contingencias. Converse frecuentemente sobre temas generales y afines relacionados con la cultura y el devenir del entorno, para acercar vivencias y experiencias entre los integrantes del grupo, creando lazos de respeto y amistad; lealtad y confianza; afecto y solidaridad.
* Hágales entender claramente, que por encima de la amistad y los proyectos de vida compartidos, están y estarán los resultados de la gestión y la eficiencia en los procesos. El crecimiento y la estabilidad de la Organización y de todos sus trabajadores, depende de ello.



Un segundo y definitivo paso es enseñarles “con el ejemplo”, como debe socializarse y multiplicarse al interior de su equipo, el estilo innato del líder que la Organización reclama:

* Trabajo en equipo y decisiones por consenso: Es importante involucrar a su equipo de trabajo en los problemas y decisiones críticas; muy útil resulta escucharlos, valorar sus argumentos y tomar decisiones producto de acuerdos suficientemente evaluados y consensuados. La participación y la comunicación franca y objetiva, son los factores fundamentales.
* Tenacidad y asunción de riesgos: “los que renuncian son más numerosos que los que fracasan” decía en una oportunidad Henry Ford. Hay que luchar e insistir en una idea o proyecto, sin considerar el fracaso como una opción. No temer al cambio ni a las nuevas tendencias es un factor favorable para abrirse al riesgo y salir airoso.
* Alegría y Optimismo: Irradiar y transmitir a su gente una permanente y contagiosa actitud positiva, es un multiplicador de nuevas ideas innovadoras; de compromiso constante y retos diarios; de sanas ambiciones y competencias, en procura de una mejoría Organizacional y una destacada figuración profesional.
* Respeto y principio de autoridad: El respeto en doble vía, y no perder “ el timón ” ni el norte como responsables del grupo, son valores y virtudes que nuestros colaboradores sabrán apreciar y emular. Este modelo positivo de no negociar ni delegar la responsabilidad, estableciendo límites perceptibles de autoridad, nos harán navegar seguros hacia el horizonte que nos hemos prometido.

vía| Luis Eduardo Brochet Pineda

No hay comentarios: