Con el anuncio realizado por Lehman Brothers ( NYSE: LEH ), el cuarto mayor banco de inversión de Wall Street y con 158 años de existencia, acerca de su bancarrota, queda sin efecto la famosa frase que dice: “Demasiado grande para caer”.
La decisión del gobierno de los EE.UU. de no brindarle ayuda a Lehman Brothers puede cambiar la dinámica de esta crisis. Es que cuando todos pensaban que había un límite para los problemas en el sistema financiero en donde las grandes entidades representaban una especie de dique de contención, la decisión de no apoyar a Lehman Brothers ha aumentado el nerviosismo de los mercados que ven que nada en el sistema financiero norteamericano es seguro ahora, y la próxima víctima puede ser cualquier entidad.
Y ayer, mientras Lehman Brothers caía y el Bank of America ( NYSE:BAC ), adquiría a Merrill Lynch ( NYSE:MER ), el tercer banco de inversión de Wall Street, en US$ 44.000 millones, la principal aseguradora de los Estados Unidos, AIG ( NYSE:AIG ), veía como sus papeles se desplomaban en más de un 40%. La entidad aseguradora, estaba gestionando por estos momentos un crédito puente por parte de la Fed mientras avanza en las negociaciones para una posible venta.
En medio de la oleada de malas noticias, quienes recuerden las recientes declaraciones de Henry Paulson se podrían estar preguntando: ¿Tienen algo que ver en todo esto las declaraciones de Paulson?... Quizás no, pero fue inoportuno por parte del secretario del Tesoro, decir que los fondos de los contribuyentes no debían ser utilizados nuevamente para rescatar a una firma financiera. Estas declaraciones no ayudan y generan un mayor temor en el mercado ante la falta de un apoyo gubernamental que hasta hace unos días atrás, estuvo presente.
Quizás no incidieron las declaraciones de Paulson, o quizás sí… Y sobre éstas, el site argentino “Ambito Financiero” reproduce la opinión de Phil Orlando, estratega jefe de acciones de Federated Investors en Nueva York quien afirmaba: “Los inversionistas tienen incertidumbre sobre lo que significa que el Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos hayan trazado una línea ahora y reintroduzcan el concepto de riesgo moral”.
Lo cierto del caso es que en el día de ayer, Paulson tuvo que salir a realizar declaraciones para llevar un poco de calma a los mercados: “Estamos atravesando un período difícil en nuestros mercados financieros mientras superamos los excesos del pasado, pero el pueblo estadounidense puede confiar en la solidez y resistencia de nuestro sistema”. Claro que si los que escucharon estas declaraciones, también escucharon las que Paulson realizó el último fin de semana, no creo que deban estar del todo tranquilos.
El temor en los mercados financieros se basa en que esta crisis no es una más y aparece en un momento complejo para la economía mundial, en donde la supremacía de la economía estadounidense está cada vez más en duda. Para Greenspan, se está frente a una de las peores crisis de los últimos tiempos, y entiende que se producirán más quiebras, pero no considera que el gobierno de los EE.UU. tenga que salir a rescatar a todas las entidades en problemas: “Sospecho que así será. Pero en sí mismo eso no tiene por qué ser un problema. Dependerá de cómo se gestione y como se produzcan las liquidaciones. Y, desde luego, no deberíamos intentar proteger todas y cada una de las instituciones”.
Está claro que el sistema financiero sólo no puede frente a esta situación de crisis. Por ello necesita imperiosamente ser apoyado, más allá que ello no implique un rescate como se ha hecho con Bear Stearns, por ejemplo. Es por eso que tanto desde la Fed como desde las grandes entidades privadas, ya se está trabajando en medidas de asistencia.
Es así que un grupo de diez bancos internacionales, anunciaron el lanzamiento de un programa de crédito por US$ 70.000 millones (cada entidad aportará US$ 7.000 millones), para ayudar a las entidades financieras que se encuentren frente a necesidades de crédito. Las entidades que conforman este grupo son: Bank of America ( NYSE:BAC ), Barclays ( LSE:BARC ; NYSE:BCS ), Citibank ( NYSE:C ), Credit Suisse ( SWX:CSGN , NYSE:CS ), Deutsche Bank ( NYSE:DB ), Goldman Sachs ( NYSE:GS ), JPMorgan Chase ( NYSE: JPM ), Merrill Lynch ( NYSE:MER ), Morgan Stanley ( NYSE: MS ) y UBS (NYSE: UBS ).
La Fed por su parte, también puso en marcha medidas adicionales para mejorar la liquidez del sistema financiero que contemplan aceptar un mayor espectro de garantías a ser presentadas como aval de créditos y la ampliación de los mecanismos actuales para el otorgamiento de préstamos, mientras que, para evitar que las consecuencias se transmitan hacia Europa, el Banco Central de Inglaterra y el BCE anunciaron medidas para asistir de liquidez al sistema financiero, y evitar posibles problemas de las entidades.
Con todo este panorama negativo, uno se ve tentado a ser pesimista, pero a veces hay que intentar buscarle algún aspecto positivo a la situación. Por eso es que hice un intento por buscar qué aspectos positivos se pueden derivar de la actual situación.
En primer lugar y en lo que se refiere al tema regulatorio, la crisis parece estar generando conciencia en la materia tanto en los EE.UU. como en Europa. En los EE.UU., tanto Barack Obama como John McCain, han anunciado recientemente que analizarán el tema regulatorio del sistema financiero estadounidense. Quizás esta mayor conciencia pueda hacer que la regulación y supervisión de los sistemas financieros funcionen de una manera más eficaz y que al menos eviten crisis de tamaña magnitud aunque no puedan evitar pequeños episodios.
Uno puede pensar también, que el recrudecimiento de la crisis en este momento pueda estar acelerando el saneamiento del sistema financiero estadounidense, eliminando más rápidamente a las entidades con problemas. Así, por más doloroso que haya sido, un más rápido saneamiento del sistema financiero norteamericano, implica también una más rápida reactivación del mismo y por ende, mayores posibilidades de que la recuperación de la economía estadounidense pueda iniciarse apoyada por el nuevo financiamiento que pueda generar el sistema.
Por otra parte, no hay que olvidar que previo a la crisis, y durante buena parte de lo que ha sido el desarrollo de la misma, el mundo ha convivido con una tendencia creciente de los precios del petróleo y de los commodities agrícolas, que se ha traducido en un fuerte incremento de la inflación en el mundo.
Países con muchos años de bajas tasas de inflación, como el caso de Chile, están experimentando un alza inusual en los precios minoristas.
Es por ello que el recrudecimiento de la crisis, probablemente afecte las cotizaciones tanto del precio del petróleo como de los commodities agrícolas, haciendo ceder las presiones inflacionarias antes de lo previsto.
Así, aquellos países más afectados con el incremento en el precio de la energía y los alimentos, ganarán tiempo para poder reacomodarse y estar mejor preparados para futuros episodios de este tipo.
Claro que también la baja en los precios internacionales de los commodities afectará negativamente a los países latinoamericanos que, como Argentina, se han beneficiado de los altos precios de los commodities.
Y para el caso de Argentina, pensar que hace tan sólo seis meses, el gobierno buscaba la forma de apoderarse de una mayor proporción de los ingresos por las exportaciones de soja, estableciendo las tan polémicas retenciones móviles… Así, tanto la crisis originada en el mercado de hipotecas subprime, como los problemas que puede enfrentar Argentina con el cambio de contexto internacional o los inconvenientes que tienen España o Chile con el fuerte incremento en el precio de la energía, tienen una enseñanza común, que es que los países deben trabajar en limitar la excesiva fragilidad ante factores claves que pueden revertir su tendencia y golpear duramente a las economías.
Nos encontramos nuevamente mañana,
vía|http://www.latinforme.com/articles/lehman-brothers-nyseleh-cuando-%e2%80%9cdemasiado-grande-para-caer%e2%80%9d-deja-de-tener-vigencia/2848
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