miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Cuánto pesa el liderazgo?

El significado de la palabra ‘liderazgo’ sufrió importantes cambios durante el siglo pasado. Con el paso del tiempo dejó de ser una característica exclusiva de los altos directivos para ser una competencia crítica buscada en todos los niveles de la organización.

En muchas corporaciones, el liderazgo está incluido en los perfiles de competencias esperadas de los directivos y mandos medios y, en algunos casos, el personal de base también es evaluado por esta competencia.

No es de extrañar que, en un estudio realizado por profesores del IESE Business School sobre las competencias críticas más valoradas en 148 grandes empresas, el liderazgo ocupase el segundo orden de importancia (el primero fue la orientación al cliente).

El objetivo final que persiguen estas compañías es lograr organizaciones donde no haya seguidores y, por tanto, los líderes sean a su vez líderes de otros líderes.

Este reto, sin embargo, no está exento de dificultades porque, para lograrlo, es necesario abandonar el enfoque personalista del líder que durante décadas ha imperado en las organizaciones.

Para que el liderazgo pueda ser compartido por todos los miembros de una empresa, es necesario desarrollar un liderazgo común que trascienda a lo largo de la cadena de mando.

Sólo de esta manera, el liderazgo es capaz de ser transmitido de unos a otros hasta llegar a todos los ámbitos de la organización.

Sin embargo, la realidad es muy diferente a lo que en teoría se persigue. Muchas firmas, a pesar de que en sus principios corporativos presentan el liderazgo como uno de los valores a vivir por todos los empleados, en la práctica siguen reteniendo el liderazgo en la cúpula.

Esto es debido a que la inercia de la cultura les lleva a seguir practicando un liderazgo de vértice.

Como un dato relevante que avala esta realidad, en un estudio que hemos realizado recientemente entre más de 6,000 directivos y mandos medios de 106 grandes empresas de la península ibérica, el liderazgo resultó ser una de las competencias menos desarrolladas entre todas las organizaciones.

Ahora bien, ¿cómo logran las empresas generar liderazgo en toda la organización? Para poder crear este tipo de liderazgo, la compañía debe estar fundamentada sobre una misión y valores comunes.

Misión y liderazgo
Varios estudios han presentado como aspecto clave del éxito duradero de las empresas su capacidad de transmitir un liderazgo específico a lo largo de la organización. Este liderazgo, sin embargo, no se trata de uno puramente carismático asociado a la personalidad de un determinado líder.

En la mayoría de los casos, en especial de las empresas que han mantenido su éxito a lo largo de los años, se trata de una dirección asociada a una misión o a principios corporativos que se encuentran íntimamente unidos a ese liderazgo.

Con el fin de conseguir el despliegue del liderazgo se requiere, a su vez, un sentido de trascendencia, o lo que nosotros llamamos ‘sentido de misión’.

Para que los miembros de una organización compartan un mismo liderazgo es necesario que compartan una misma misión. De esta forma, misión y liderazgo se refuerzan mutuamente.

Esta conexión entre la misión y el liderazgo no basta realizarla con algunos directivos, en algunas áreas o en determinados niveles.

Para transmitir el liderazgo a lo largo de la empresa, misión y liderazgo deben estar conectados, en primer lugar, en la cúpula de la organización y, posteriormente, en cascada a lo largo de toda la empresa.

Cada directivo debe ser un transmisor de la misión y un modelo para sus colaboradores. Su empeño no cesa hasta constatar que sus colaboradores se han convertido, a su vez, en nuevos líderes al servicio de la misión.

Esta combinación que se da entre el liderazgo y la misión es lo que llamamos el Liderazgo Centrado en la Misión (LCM).
vía|Pablo Cardona y Carlos Rey

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