miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Cuánto pesa el liderazgo? II

Dimensiones del liderazgo centrado en la misión
El cambio cultural que supone la implementación del liderazgo centrado en la misión no es una consecuencia automática de unos cursos o de la aplicación de unas determinadas herramientas.

Es un proceso de aprendizaje en el que los directivos y sus colaboradores generan nuevos conocimientos, actitudes y comportamientos, hasta que asumen la misión a su respectivo nivel con el sentido de responsabilidad personal propio de un líder.

Con el objetivo de crear un modelo que ayude a la transferencia de experiencia, hemos desarrollado lo que llamamos los ciclos del LCM, que se estructura en tres dimensiones: compromiso, cooperación y cambio.

Este modelo, basado en la experiencia práctica sobre empresas de diferentes tamaños y sectores durante más de cinco años, muestra los principales procesos a través de los cuales se transmite el liderazgo desde la cúpula hasta la base de la organización.

Compromiso
La primera dimensión del LCM es la capacidad de crear una cultura de alto compromiso en los colaboradores.
1. Compromiso personal. El primer elemento impulsor de una cultura de ownership es el compromiso personal del líder o dirigente con la misión de la empresa, sea cual sea su posición en la escala jerárquica.

2. Transmitir el compromiso. Los líderes deben transmitir su compromiso personal de manera que los colaboradores conozcan, vean y ‘palpen’ el compromiso de sus jefes. De esta forma, y con el tiempo, el compromiso se transforma en una regla no escrita, una condición para la integración y pertenencia a la empresa o al equipo.

3. Crear sentido de urgencia. Para transformar el compromiso de la gente en resultados extraordinarios, el líder debe crear un sentido de urgencia. Exigir sentido de misión consiste en generar apremio por el desarrollo de una misión y unos valores con los que ambos, líder y colaborador, se sientan comprometidos.

4. Actuar con consistencia. Ser consistente con la misión hace referencia a la coherencia entre los diferentes elementos que componen una misión y la perseverancia por buscar la excelencia en todos ellos.

Los cuatro elementos expuestos no responden únicamente a un esfuerzo puntual o durante un determinado periodo, sino que el líder debe practicarlos de forma sólida y constante.

En caso contrario, si el líder no persevera, difícilmente lo harán sus colaboradores y todo el esfuerzo inicial por lograr el compromiso y crear sentido de urgencia acabará desvaneciéndose.

La perseverancia no es un simple mantenimiento del compromiso, sino que exige una continua profundización y refuerzo a nivel personal, que conlleva un nuevo inicio del ciclo.
vía|Pablo Cardona y Carlos Rey

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