miércoles, 8 de octubre de 2008

Enfoque diferente de un líder parte II

Enfoque transaccional:

Un líder exitoso gana influencia al ajustarse a las expectativas de sus seguidores. El enfoque transaccional enfatiza el proceso por el cual el individuo gana influencia y es capaz de mantenerla. El líder cosecha los beneficios del status a cambio de reducir la incertidumbre en el sistema social donde opera, proveyendo a los seguidores con una base amplia de acción. Los líderes influencian y son influenciados. Entrenar, según este enfoque, consiste en enseñar a los candidatos a medir su influencia en función de su respuesta a la tendencia de las expectativas de sus seguidores.

Cada uno de los enfoques citados arriba tiene gran peso. Primero, el talento natural es importante. Segundo, la idea situacional es fundamental para entender que las actividades de liderazgo difieren dependiendo del contexto donde se opera. Tercero, ciertos individuos pueden ser más exitosos si su predisposición se ajusta a la situación, especialmente si se puede identificar sus debilidades y talentos. Es más, en algunas situaciones es necesaria la conducta «autocrática » y en otras se requieren «procesos participativos». Cuarto, el enfoque transaccional es esencial en el entendimiento de la influencia ejercida por seguidores y líder, uno sobre otro, a veces, simultáneamente. A pesar de que los enfoques mencionados distinguen entre autoridad, poder e influencia, ninguno diferencia estos conceptos de lo que es liderazgo. Cada uno asume que liderazgo es una cualidad/habilidad, un atributo de carácter de personalidad o un fenómeno social relacionado con influencia informal o poder formal. Uno puede ganar influencia por virtud del talento inherente a la persona, por el apareo apropiado entre talento y situación o a través de habilidades de transacción. Si quisiéramos derivar prescripciones de estos enfoques, proveeríamos a nuestros gerentes, en proceso de formación, de guías para ganar influencia, obtener y mantener seguidores. Sin embargo, esto confundiría los medios con los fines, por ejemplo, los recursos necesarios en el ejercicio de liderazgo con la necesidad de autoridad y liderazgo en un sistema organizacional.

Se sugiere que el análisis de las herramientas y métodos de liderazgo requieren un contexto para su aplicación y, por lo tanto, la educación de los gerentes obliga primero a preguntarnos: ¿Qué funciones necesitamos que el liderazgo ejerza? A continuación explicaremos la gran diferencia entre el ejercicio del liderazgo y el de autoridad. Podríamos adelantar, de acuerdo con este nuevo criterio, que la mayoría de las personas en posición de alta jerarquía, bien en el ámbito organizacional o político no ejerce funciones de liderazgo. Sólo un pequeño número lo hace. Del resto podría decirse que algunos gerencian eficientemente posiciones de «figuras de autoridad»: dirigiendo, canalizando, resolviendo problemas, estableciendo equilibrio y estabilidad. Sin embargo, en posiciones de autoridad son implementadores de políticas y conocimiento. Otros, aun en estas posiciones de autoridad, están gerenciando/gobernando sin autorización de sus colaboradores o electorado.

A continuación presentaremos un enfoque donde haremos un esfuerzo para mostrar la diferencia entre el ejercicio de liderazgo y autoridad.


vía|Daniel Gil’Adí

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