Tengo una manera muy particular de evaluarlo (que viene de mis procesos en el fondo de inversiones y funciona maravillosamente en el plano personal). El balance refleja la relación entre la parte de la empresa que genera ingresos (llamados activos), y la parte que genera responsabilidades (pasivos) y recompensas (patrimonio).
Me gusta verlo así porque muchas empresarios/as piensan que una cuenta corriente es un activo. Pues el truco es que un activo tiene que generar ingresos (que se ven en el estado de pérdidas y ganancias que describimos en el párrafo anterior).
O sea, un activo no merece el “honor” de ser llamado activo si no está generando ingresos, pero muchas veces se colocan allí para balancear la parte del patrimonio. ¿Un ejemplo famoso? El carro de la compañía. Si no genera ingresos (que es fácil medir comparando cuánto costaría utilizar un taxi o servicio de encomienda) no debería ser considerado un activo. Lo interesante entonces NO ES comenzar a ver donde carrizo colocar estos activos que no están generando ingresos (que van reflejados en el estado de pérdidas y ganancias que describimos en el párrafo anterior) sino ¡VER COMO hacer que generen ingresos!
Estos activos se han financiado de alguna manera, con pasivos o con patrimonio. El pasivo está conformado por los préstamos o las cuentas por pagar. Aunque tradicionalmente pensamos en los bancos, es una tontería considerar que van a financiar una empresa de alto riesgo.
Lo que sí es común es que existan obligaciones de pago a corto plazo (en menos de 30 días), estas son todas las cuentas que hay que pagar: electricidad, teléfono, facturas de proveedores, etc. A los bancos no les corresponde asumir riesgo, ni hacerse cargo de la empresa si las cosas no van bien. Si se acepta un préstamo bancario, este genera una obligación de pago.
El riesgo lo debe tomar quien puede ejecutar acciones sumamente decisivas (los dueños de las acciones), este riesgo genera una recompensa que se conoce como dividendos.
El término pasivo se refiere a que la obligación es ejecutada por un ente pasivo con respecto a la empresa, no trabaja allí, no tiene acciones allí, no toma decisiones. ¿Entiendes ahora por qué los bancos son tan puntillosos con sus evaluaciones?
El tercer bloque es el patrimonio. Estos sí que merecen un aplauso. El patrimonio establece la fe y la recompensa de quienes creyeron en el proyecto y están dando su aporte incondicional, ya sea en trabajo, capital o cualquier combinación de estos. Esta recompensa se mide generalmente en forma de dividendos.
vìa|http://www.mujeresdeempresa.com
martes, 25 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario