lunes, 10 de noviembre de 2008

El duro oficio de la negociación

"... La fortaleza de un Gobierno, sobre todo después de una derrota, está en su templanza para modificar el rumbo y adecuarlo a los nuevos tiempos en los que la negociación reemplaza a la imposición a libro cerrado".- (Clarin. Argentina)

"El oficialismo está obligado ahora a hacer algo que no practicó mucho desde que asumió: negociar. En el Congreso, todo se está preparando para el primer gran test luego de la derrota del proyecto de las retenciones. Y esa prueba es la reestatización de Aerolíneas. La cuestión es que, más allá de las diferentes variables que se proponen para el futuro de la línea aérea, lo que está en evidencia es que el kirchnerismo necesita poner en práctica una capacidad de diálogo y de flexibilidad que habían brillado por su ausencia hasta el "voto no positivo" de Julio Cobos.Esta condición básica de la política no había formado parte del uso habitual de Néstor Kirchner, quien había equiparado la negociación a una claudicación completa. Y durante el conflicto del campo quedó de manifiesto en todas sus versiones.


Esta nueva realidad tiene desafíos que proponen otras fórmulas para enfrentarlos. Hay condiciones que quieren ser impuestas desde afuera y desde dentro del propio oficialismo -por ejemplo en el proyecto de Aerolíneas- que encierran el reclamo de ser escuchados.Se necesita, también, una mano más dúctil para navegar en medio de estas acechanzas, pero éstas no debieran paralizar las respuestas más adecuadas a cada uno de los problemas. Es como si el Gobierno, en su propio seno, tuviera un debate inconcluso que posterga la aplicación de políticas nuevas y difiere decisiones que cuando lleguen -si llegan- tendrán un efecto pasteurizado. La fortaleza de un Gobierno, sobre todo después de una derrota, está en su templanza para modificar el rumbo y adecuarlo a los nuevos tiempos en los que la negociación reemplaza a la imposición a libro cerrado."

vía|http://www.infolatam.com

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